2 nov. 2011

COLOMBIANOS EN VENEZUELA. RAÍZ, PATRIA E INTEGRACIÓN.

SAHÚ CASTRILLÓN Músico / Creador Colombo Venezolano

“Tal vez nunca haya sido fácil comprender nociones como raíz,

patria, pueblo, origen. En todo caso, no lo es en este dramático

Siglo XXI, en el que estamos aprendiendo a vivir”

(Antonio Novalón)

La migración de los pueblos, a través del tiempo, ha tenido su razón de ser, ya sea por el sueño de mejoras económicas, la aventura o el conocimiento. En la contemporaneidad, los inmigrantes tratan de mantener su identidad y tradición a través de su herencia ancestral. El asentamiento colombiano en Venezuela no escapa a la continuidad de sus costumbres.

La búsqueda del bienestar social a través de la convivencia con los demás seres humanos ha llevado a la creación de algunas comunidades en algunos rincones del mundo. En el caso de la migración colombiana, entendida como una vía de integración, según mi visión, debería estar impregnada de altos ideales, con el propósito de estar en el lugar apropiado, donde se pudiera vivir y crecer mejor. Debería ser algo más que un rincón próspero donde fundar una colonia, pero para lograr eso, debería haber una participación organizada y colectiva. En Venezuela, la colonia colombiana alcanza los casi 4.500.000 individuos diseminados por el territorio nacional dedicados en su mayoría al trabajo empresarial, comercial, agrario, asalariado, y en minoría, el cultural.

Muchos, al migrar de su terruño, cualquiera que sea su condición, se debaten entre el abandono del nido y su arraigo, conservar el legado que permanece en su memoria con la esperanza del retorno, o simplemente, salvaguardar lo único que queda de él: su individualidad. A la par, podría permitirse conocer nuevas formas de vida y la oportunidad de integrarse a nuevos ambientes como asiduo actor de la supervivencia, ya no desde lo individual sino desde lo colectivo. Esto se traduce a través de las asociaciones nacionales de inmigrantes que promueven la cultura, el deporte, el comercio, la gastronomía, así como también las tertulias espontáneas con sus coterráneos para socializar sus historias comunes.

“La Asociación Civil Colombianos en Venezuela”, según las palabras de su Director Nacional Juan Carlos Tanus, “Es un proyecto que fue creado por la comunidad migrante para desarrollar procesos de inclusión social y la organización desde la perspectiva de la condición humana, y como una necesidad ante la situación correspondiente frente al país, es decir, cómo desarrollar la mirada hacia Colombia desde el componente político social, cultural y económico, y también como una solución ante la ausencia de éste frente a la realidad del por qué migramos hacia Venezuela”.

Al preguntarle sobre las escasas condiciones de vida en que se encuentran muchos de los venidos al país, responde: “No es porque hayamos venido a buscar mejor futuro, si no porque hay una realidad en Colombia que golpea justamente la ausencia de puestos de trabajo, asistencia pública o educativa como producto del conflicto armado. Aquí no se percibe la realidad de que uno se vino a otro país, uno se siente tan costeño aquí, que esto pareciera una prolongación de la Guajira. La movilización hacia acá es muy fácil, contando con el hecho de que es más económico moverse de Barranquilla a Caracas que del Chocó a Bogotá. Si bien la motivación migratoria es económica en su contexto principal, eso los contrae de vincularse a las iniciativas ecológicas, culturales y políticas, incluso en lo económico social y colectivo. A pesar de que los procesos culturales entre ambos países son muy parecidos, sí hay grandes diferencias. La comunidad colombiana asume la doble condición, por ejemplo en navidad, de comer hallacas, pan de jamón, pero no deja pasar la oportunidad de hacerse de buñuelos, natilla, o tamales colombianos, manteniendo el proceso cultural colombiano, pero paralelamente, integrándose positivamente al venezolano”.

LA MÚSICA COMO IDENTIDAD.

En los diferentes sitios del país encuentro que estos inmigrados, conservan sus tradiciones más inocultables como es la música. La gran mayoría de la población de ellos proviene de la costa por lo que la mayor concentración de música es de tradición vallenata, mas no así los bambucos, pasillos y torbellinos tan característicos de las zonas andinas. Tanus nos habla acerca de ello. “Hemos tenido la oportunidad de tener programas de radio dirigidos a los colombianos como difusión del folclor, principalmente en las canciones de los compositores más tradicionales costeños como Rafael Escalona, y las músicas de las otras regiones, sin contar la música llanera que es la misma. Los músicos acordeoneros que viven aquí y mantienen su tradición, los podemos ver reflejados en Jeco y Julio Castillo, este último con una condición de maestro de continuidad tradicional y con una escuela para niños”. La proliferación de los sitios de esparcimiento de los colombianos, son los espacios donde se concentran como forma de reunirse en torno a su identidad más cercana. La existencia de agrupaciones musicales populares son muchas, pero no se destacan por la exclusividad de un trabajo sonoro característico a excepción de algunos músicos que mantienen un trabajo de concepto y excelente calidad entre los que destacan algunos como Claudia Calderón, Jorge Rivera, Gerardo Lugo, Palenque Son Karibe, Giovanni Ramírez y muchos otros.

LOS AFRODESCENDIENTES EN CARACAS

Quizás la población más profusa, son los afro descendientes de San Basilio de Palenque, y San Onofre. Estos últimos están en condiciones de arraigo muy precarias, según cuenta Juan Carlos, “Ellos no desarrollan la lucha por la construcción de una colectividad afro, son muy dispersos, pero sí mantienen la tradición de las comidas típicas de esa región, como el plato típico de los huevos criollos, el conejo y la icotea en algunos puestos en Petaré”. En cuanto a los palenqueros, estos sí han desarrollado a través de la familia Cabarcas Reyes en el oeste de Caracas, la organización social de los famosos “kuagros”, la conservación de la lengua Palenquera, reductos de la lengua Kikongo, hoy bien inmaterial de la humanidad y que según ellos, “Kuando a pueblo obbire lengua ese pueblo tá kabá”. De ellos son muy conocidos los famosos dulces de frutas, en especial las alegrías de coco y anís. Musicalmente, Daniel Cabarcas Reyes es uno de los responsables de la tradición y difusión de los tambores afrocolombianos.

CULTURA Y GASTRONOMIA

La pluralidad cotidiana en Caracas, da más oportunidad al colombiano para la recreación que el resto del país en cuanto a su pasatiempo. Tanus lo explica. “La recreación acá es de tradición muy sana, la migración no costeña, como los antioqueños, bogotanos y boyacenses, e incluso algunos llaneros, asisten más a los museos, librerías, van a conciertos, mientras que nosotros los costeños somos más dados a la diversión, a la fiesta, a la bulla y vamos a sitios como Chacaíto donde hay vallenato, porque en general somos muy diversos, hay excepciones, claro”. Uno de los bogotanos con una labor de formación literaria muy reconocido es Luis Darío Bernal Pinilla; en cuanto a deportes, el organizador futbolístico de la copa Colombia en Barinas, y Maturín es William Guerrero.

Entre las avenidas Panteón y Urdaneta, en Candelaria, se pueden ver letreros como: El Rincón Paisa, Delicias mi Gran Colombia, Los Abuelos. Estos son sitios de comidas y tentempiés típicos, y una serie de productos de tradición muy antioqueña, destacándose la bandeja paisa como uno de los platos más solicitados; los tamales vallunos y tolimenses, los pasteles costeños, el lulo y la curuba.

Finalmente, algunos colombianos, afirman que “si bien no somos iguales, sí somos muy parecidos, y uno se adapta al sitio y comparte sin traumas, pero la identidad original de lo propio debe prevalecer, al igual que un venezolano fuera de su país”.

Desde de mí veo un espacio en el que se apuntalen los cimientos de un país justo y libre en afinidad con los originarios.

Fuentes:

Castrillón, Sahú. De Medellín a Caracas, recopilando Cantos, 2007.

Entrevista a Juan Carlos Tanus, Noviembre, 2010

Revista Letras Libres. N’ 83, Noviembre, 2005

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